Columna de Opiniones

Siempre que haya alguien que escuche, que mire a la persona cuando expresa aún sin palabras la ansiedad que la invade, que valide sus sentimientos en muchos casos de enojo, temor e impotencia, que pueda acompañarla sin invadirla, que le ofrezca información necesaria sin saturarla, entonces existirá la esperanza de volver a sonreír.

En mi experiencia en la Fundación, he podido captar de cerca el dolor con que acuden las personas que han vivido directa o indirectamente una situación de abuso sexual. Ese dolor tiene cara de angustia, miedo, enojo, desesperación, intolerancia, aplanamiento, pero en todas ellas hay algo que perturba y quita el deseo de sonreír. Esa es la cara de muchas personas que esperan ser atendidas en su más amplio concepto de la palabra, lo cierto es que ser escuchado y apoyado sin juzgamientos tiene un efecto positivo en el alivio de ese dolor.

Fundación Ser Y Crecer

Ante el abuso surgen muchas preguntas:

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¿Qué hago?

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¿A quién acudo?

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¿A dónde voy?

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¿Qué hago si no me creen?

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¿La persona a quién se le revela tiene sus propias inquietudes?

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¿Qué le digo?

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¿Cómo le puedo ayudar?

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¿A quién puedo pedir asesoría?

Ante una situación de abuso sexual debe tenerse en cuenta la importancia de:

Buscar ayuda y denunciar el abuso

Usted puede dar ahora ese primer paso, llamando a la Fundación.

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