Columna de Opiniones
Siempre que haya alguien que escuche, que mire a la persona cuando expresa aún sin palabras la ansiedad que la invade, que valide sus sentimientos en muchos casos de enojo, temor e impotencia, que pueda acompañarla sin invadirla, que le ofrezca información necesaria sin saturarla, entonces existirá la esperanza de volver a sonreír.
En mi experiencia en la Fundación, he podido captar de cerca el dolor con que acuden las personas que han vivido directa o indirectamente una situación de abuso sexual. Ese dolor tiene cara de angustia, miedo, enojo, desesperación, intolerancia, aplanamiento, pero en todas ellas hay algo que perturba y quita el deseo de sonreír. Esa es la cara de muchas personas que esperan ser atendidas en su más amplio concepto de la palabra, lo cierto es que ser escuchado y apoyado sin juzgamientos tiene un efecto positivo en el alivio de ese dolor.
Fundación Ser Y Crecer
Ante el abuso surgen muchas preguntas:
— 01
¿Qué hago?
— 02
¿A quién acudo?
— 03
¿A dónde voy?
— 04
¿Qué hago si no me creen?
— 05
¿La persona a quién se le revela tiene sus propias inquietudes?
— 06
¿Qué le digo?
— 07
¿Cómo le puedo ayudar?
— 08
¿A quién puedo pedir asesoría?
Ante una situación de abuso sexual debe tenerse en cuenta la importancia de:
Buscar ayuda y denunciar el abuso
Usted puede dar ahora ese primer paso, llamando a la Fundación.
